Una puerta comercial volverá a abrirse, pero con una nueva condición para el ganado mexicano

Después de meses de restricciones, una de las rutas ganaderas más importantes entre México y Estados Unidos se prepara para volver a operar. El puerto de entrada de ganado de Santa Teresa, Nuevo México, tiene programada su reapertura para el 24 de septiembre, lo que permitirá nuevamente el ingreso de ganado mexicano hacia Estados Unidos. La noticia llega en un momento especialmente delicado para el comercio pecuario de la frontera, porque el cierre de los cruces ganaderos había interrumpido una ruta utilizada durante años por productores y compradores de ambos lados. De acuerdo con información publicada este viernes, la reapertura forma parte de un proceso escalonado que comenzó el pasado 24 de agosto con la reapertura del puerto de Douglas, Arizona. El objetivo es recuperar gradualmente el movimiento de ganado, pero bajo medidas sanitarias adicionales debido al riesgo que representa el gusano barrenador del Nuevo Mundo, un parásito que ha provocado restricciones al comercio de animales vivos. Santa Teresa es especialmente importante porque durante 2024 movilizó cerca de 500 mil cabezas de ganado, equivalentes a aproximadamente 40% de las importaciones estadounidenses de ganado mexicano de ese año, según cifras citadas por Bloomberg y fuentes del sector.

La reapertura, sin embargo, ocurre mientras las autoridades siguen vigilando nuevos casos del parásito. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos confirmó esta semana un caso de gusano barrenador en un caballo localizado en el condado de Grant, Nuevo México, cerca de la frontera con México. Se trata del segundo caso confirmado en ese estado desde que el parásito comenzó a detectarse en territorio estadounidense durante el actual brote. El caso fue identificado justo cuando las autoridades se preparaban para reactivar el movimiento de ganado por Santa Teresa, pero funcionarios señalaron que, hasta el momento, no se esperaba que esa detección modificara el calendario previsto para la reapertura. La procedencia de la infestación del caballo continúa bajo investigación, y las autoridades no han establecido públicamente que el animal haya adquirido el parásito por el movimiento de ganado mexicano. La situación explica por qué el regreso del comercio no será simplemente una reapertura como las de años anteriores: cada animal que cruce deberá pasar por procedimientos de inspección y medidas destinadas a detectar posibles señales de infestación antes de ingresar al país.

🔎 Una reapertura con más controles

El nuevo esquema busca equilibrar dos necesidades que avanzan al mismo tiempo: recuperar una actividad comercial que tiene un peso importante para la industria ganadera y mantener bajo control una plaga que puede afectar seriamente a los animales. En Santa Teresa, las autoridades han explicado que cada ejemplar deberá recibir una inspección completa antes de ingresar a Estados Unidos. Daniel Manzanares, director del cruce internacional de ganado de Santa Teresa, señaló al medio especializado Beef Magazine que las instalaciones están preparadas para aplicar tratamiento e inspección a los animales que lleguen desde México. La reapertura será además gradual, con un límite inicial de 750 cabezas de ganado por día, de acuerdo con información citada por Farm Policy News a partir de reportes de Reuters. Esa cifra permitirá a las autoridades observar cómo funciona el sistema una vez que vuelva a circular el ganado y evaluar las condiciones sanitarias antes de incrementar eventualmente el volumen. No se trata, por lo tanto, de recuperar de inmediato el flujo que existía antes de las restricciones, sino de reactivar la ruta mediante un proceso controlado.

Para los productores mexicanos, especialmente los de Chihuahua y otros estados del norte del país, la reapertura representa el regreso de una salida comercial que había permanecido prácticamente cerrada por las medidas contra el gusano barrenador. La interrupción del comercio generó efectos importantes en las cadenas relacionadas con la producción y comercialización de ganado, desde ranchos hasta transportistas, corrales de engorda y compradores estadounidenses. La cobertura local de El Paso señala que la interrupción del movimiento por Santa Teresa afectó una actividad comercial valorada en más de 1,000 millones de dólares, además de dejar a algunos ganaderos de Chihuahua fuera del mercado estadounidense. El dato ayuda a dimensionar por qué el puerto tiene importancia más allá de la frontera inmediata: Santa Teresa funciona como una conexión entre los productores mexicanos y los mercados ganaderos estadounidenses, particularmente para el movimiento de ganado de engorda. Con la reapertura, esa cadena podrá comenzar a recuperar parte del flujo perdido, aunque su funcionamiento estará condicionado por la evolución sanitaria de ambos lados de la frontera.

🐎 El nuevo caso pone a prueba el calendario

El momento de la reapertura también genera atención porque el nuevo caso detectado en Nuevo México demuestra que el riesgo sanitario todavía no ha desaparecido. Las autoridades estadounidenses han optado por un proceso de reapertura por etapas precisamente para evitar que el restablecimiento del comercio provoque un nuevo aumento de casos. El primer puerto en volver a recibir ganado mexicano fue Douglas, Arizona, el 24 de agosto, y Santa Teresa será el siguiente punto importante dentro de este esquema. Posteriormente, las autoridades también analizan la posibilidad de reactivar el puerto de Columbus, Nuevo México, siempre que continúen los avances en la contención del parásito. El Departamento de Agricultura mantiene la decisión de ampliar las operaciones condicionada a factores como el nivel de riesgo, los controles sanitarios en México, las inspecciones y el cumplimiento de las medidas establecidas entre ambos países. Es un proceso que puede cambiar si las condiciones epidemiológicas cambian, por lo que la reapertura anunciada para el 24 de septiembre deberá seguirse de cerca durante los próximos días.

La importancia de Santa Teresa también se entiende al observar su lugar dentro del comercio ganadero norteamericano. El puerto no solamente representa una conexión para los productores mexicanos, sino que forma parte de una cadena de abastecimiento que termina en corrales de engorda y plantas procesadoras estadounidenses. Durante el periodo de cierre, la reducción de los envíos mexicanos modificó la disponibilidad de ganado en distintos mercados y obligó a productores y compradores a buscar otras rutas. Por eso, el reinicio del movimiento puede tener efectos que se extiendan mucho más allá de Nuevo México. A partir del 24 de septiembre, el comportamiento de los volúmenes, las inspecciones y los nuevos controles permitirá conocer qué tan rápido puede recuperarse la actividad. Mientras tanto, la aparición del caso en un caballo de Grant County recuerda que el comercio y la sanidad animal tendrán que avanzar de manera paralela. La frontera volverá a abrir una de sus principales puertas para el ganado mexicano, pero esta vez bajo un sistema mucho más vigilado y con la atención puesta en cada animal que cruce.