La inversión estatal y federal fortalece la fabricación, la investigación y el desarrollo de semiconductores en un momento en que la demanda crece por su uso en la inteligencia artificial y la expansión de los centros de datos
HISPANIC GLOBAL NEWS/ A. López
Laredo, Texas.- Texas, el estado que representa la segunda economía de Estados Unidos, ha logrado consolidarse como el principal estado exportador de semiconductores a nivel nacional, impulsado por una combinación de incentivos públicos, nuevas inversiones privadas y una creciente demanda de chips para tecnologías como la inteligencia artificial y los centros de datos.
El estado vive una expansión sin precedentes de esta industria, al implementarse nuevas plantas de fabricación, proyectos de investigación y programas para formar personal especializado. De acuerdo con especialistas del sector, el crecimiento responde en buena medida al impulso generado por la Ley CHIPS federal y por la Ley CHIPS de Texas, aprobada en 2023 para atraer nuevas inversiones y fortalecer la cadena de suministro de semiconductores.
“Parece algo sin precedentes en comparación con lo que he visto desde que entré en este sector en 1998”, dijo Steve Putna, director del Instituto de Semiconductores de Texas A&M, a Texas Tribune. “Creo que este ecosistema se ha revitalizado significativamente gracias a todos los incentivos financieros que hemos visto”, añadió.
En los últimos meses, Texas sumó nuevos proyectos para ampliar su capacidad de producción de semiconductores. Entre ellos destacan la nueva planta de Texas Instruments en Sherman, valorada en 40 mil millones de dólares; las instalaciones anunciadas por Nvidia y Winstrom Corporation en el norte de Fort Worth, así como la propuesta de Elon Musk para construir la megaplanta de semiconductores “Terafab” en el condado de Grimes.
Actualmente, el estado alberga 57 instalaciones relacionadas con la industria de semiconductores, entre plantas de fabricación, producción de materiales y centros de investigación y desarrollo. En conjunto, estas operaciones emplean a más de 47 mil trabajadores, de acuerdo con la Asociación de la Industria de Semiconductores.
La apuesta de Texas por la industria
El crecimiento de la industria también responde a la estrategia del gobierno texano para convertir al estado en un centro de innovación tecnológica. La Ley CHIPS de Texas destinó mil 500 millones de dólares de recursos estatales para fortalecer la fabricación de semiconductores, impulsar proyectos de investigación y desarrollar una fuerza laboral especializada.
Como parte de ese programa, Texas A&M recibió recursos para construir un centro de investigación y desarrollo con una inversión de 226 millones de dólares en el campus de Bryan, mientras que la Universidad de Texas en Austin obtuvo 440 millones de dólares para un proyecto similar.
El resto de los recursos se destinó al Fondo de Innovación de Semiconductores de Texas, creado para otorgar incentivos a empresas que construyan nuevas instalaciones o amplíen las ya existentes. Inicialmente, el fondo recibió 698.3 millones de dólares, pero posteriormente aumentó hasta casi 950 millones tras una nueva asignación presupuestal.
Desde su creación, el fondo entregó 512.3 millones de dólares en subvenciones para 29 proyectos, inversiones que representan alrededor de 9 mil 300 millones de dólares del estado y que, según la Oficina del Gobernador, permiten generar 2 mil 689 empleos directos.
Un sector estratégico para Estados Unidos
El impulso a esta industria también responde a una prioridad nacional. Durante los últimos años, Estados Unidos perdió terreno en la fabricación de semiconductores e insumos electrónicos al trasladar parte de la producción hacia países asiáticos como Taiwán y Corea del Sur, especialmente después de la pandemia de COVID-19.
La escasez mundial de chips durante la pandemia evidenció la dependencia estadounidense de proveedores extranjeros para fabricar componentes esenciales utilizados tanto en teléfonos celulares y electrodomésticos como en sistemas militares.
Ante dicho escenario, el gobierno federal aprobó hace tres años la Ley CHIPS and Science para incentivar la producción nacional mediante subsidios para nuevas fábricas, ampliaciones e investigación tecnológica.









